jueves, 14 de marzo de 2013

Bienvenido Papa Francisco


Bendición Urbi et Orbi: 
Hermanos y hermanas, buenas tardes.
Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.
(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre).
Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....
Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
(Bendición).

jueves, 7 de marzo de 2013

HERENCIA DE BENEDICTO XVI COMO PAPA


Este blog lo abrí con la ilusión de destacar algunas enseñanzas de las audiencia del Papa (ahora emérito)
Me comentó el otro día una amiga que después del 28 de febrero había entrado para volver sobre los textos que anteriormente solo había ojeado, parece que su experiencia fue excelente.

Como última entrada añado un enlace que hace una síntesis de lo que nos ha querido dejar en esos 8 años


http://www.aceprensa.com/articles/ideas-madre-del-pontificado-de-benedicto-xvi/


Después de hoy no se que voy a hacer con el blog, tal vez lo deje para tener una referencia cuando a alguien le apetezca, tal vez abrir otro diferente, veremos....

De momento rezo por los Cardenales y por el nuevo Papa, y a trabajar que tengo mucho que hacer.

Si a ti te ha gustado, tal vez aun puedes difundirlo, lo escrito, escrito está y con vigencia por tiempo...

ADIOS

lunes, 25 de febrero de 2013

Razón de nuestra esperanza




 Entresaco las siguientes palabras del artículo del que adjunto el link:

"... sólo un mejor conocimiento del rostro amable de Jesucristo y una amistad más profunda con Él nos permitirán sorprender a nuestros contemporáneos con una noticia esperanzadora y alegre: la que supone descubrir al Señor como el único capaz de llenar con creces los dolorosos vacíos de sentido en los que tantas veces se angustian."
 Me he cuestionado personalmente si conozco de verdad el rostro de Cristo para darlo a conocer.
¿No puedeo/puedes buscarlo con más frecuencia en los Evangelios?,  ¿no estarán empañados nuestros ojos para verlo, por interes superficiales, egoístas, o por una actitud de rutina y comodidad?
Tal vez Cristo quiere decirnos algo muy especial en esta cuaresma y podemos limpiar lo que no le gueste de nuestro corazón.




Razón de nuestra esperanza

lunes, 18 de febrero de 2013

¡Seguid rezando por mi!



Ciudad del Vaticano 13 de febrero 2013

Primeras palabras de Benedicto XVI en la audiencia.

Como sabéis – gracias por vuestra simpatía –, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me ha confiado el 19 de abril de 2005.
Lo he hecho con plena libertad por el bien de la Iglesia, tras haber orado durante mucho tiempo y haber examinado mi conciencia ante Dios, muy consciente de la importancia de este acto, pero consciente al mismo tiempo de no estar ya en condiciones de desempeñar el ministerio petrino con la fuerza que éste requiere.
Me sostiene y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, que no dejará de guiarla y cuidarla. Agradezco a todos el amor y la plegaria con que me habéis acompañado. Gracias.
En estos días nada fáciles para mí, he sentido casi físicamente la fuerza que me da la oración, el amor de la Iglesia, vuestra oración. Seguid rezando por mí, por la Iglesia, por el próximo Papa. El Señor nos guiará.
Hoy, Miércoles de Ceniza, iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma, cuarenta días que nos preparan a la celebración de la Santa Pascua.
Es un tiempo de particular esfuerzo en nuestro camino espiritual. Cuarenta días es el período que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública, y donde fue tentado por el diablo.
Reflexionar sobre las tentaciones de Jesús en el desierto es una invitación a responder a la pregunta fundamental: ¿Qué es lo importante en la vida? ¿Qué puesto ocupa el Señor en nuestra existencia?
Las tentaciones que afronta Jesús muestran el riesgo de instrumentalizar a Dios, de usarlo para el propio interés, para la propia gloria. Dar a Dios el primer puesto ante las tentaciones requiere “convertirse”; significa seguir a Cristo de forma que su Evangelio sea guía concreta de la vida; es reconocer que somos criaturas, que dependemos de él, de su amor; que solamente “perdiendo” la vida por su causa la podemos ganar. Convertirse es no dejarse invadir por las ilusiones, las apariencias, las cosas; es buscar que la verdad, la fe y el amor en Dios sean lo más importante de nuestra vida.

jueves, 7 de febrero de 2013

cadamiercolesconB16: Las redes sociales

cadamiercolesconB16: Las redes sociales:       Mensaje de Benedicto XVI  por la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. "Las redes sociales digitales...

Las redes sociales



 


 

 Mensaje de Benedicto XVI  por la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.


"Las redes sociales digitales, están contribuyendo a que surja una nueva ágora, una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad". Así define las redes sociales el papa Benedicto XVI en su mensaje por la 47ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
El papa comienza su mensaje hablando de las redes sociales y sus capacidades: "Estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana. El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión. Si las redes sociales están llamadas a actualizar esta gran potencialidad, las personas que participan en ellas deben esforzarse por ser auténticas, porque en estos espacios no se comparten tan solo ideas e informaciones, sino que, en última instancia, son ellas mismas el objeto de la comunicación".
Las redes sociales son también un desafío, explica el papa que: "La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores. [...] Diálogo y el debate pueden florecer y crecer asimismo cuando se conversa y se toma en serio a quienes sostienen ideas distintas de las nuestras. «Teniendo en cuenta la diversidad cultural, es preciso lograr que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que aspiren también a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, de verdadero y de bello» (Discurso para el Encuentro con el mundo de la cultura, Belém, Lisboa, 12 mayo 2010).
El mensaje hace también referencia al papel de los creyentes en las redes sociales añadiendo que "en efecto, los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante. El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. [...] En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos. Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios."
Monseñor Celli señaló que en este contexto se sitúa el Mensaje de esta Jornada Mundial que presenta una valoración positiva de las redes sociales, sin ser ingenua. Se ven como oportunidad de diálogo y de debate y con la capacidad reconocida de reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana.
A continuación monseñor Paul Tighe quiso remarcar algunos aspectos fundamentales sobre este mensaje del Papa. En los últimos cinco años el Papa ha mostrado una gran atención a la realidad en evolución de los medios digitales y a su significado para la humanidad y para la Iglesia. Este año se focaliza en las redes sociales y su preocupación consiste en invitar a las personas a apreciar el potencial de estas redes para contribuir a la promoción del desarrollo humano y de la solidaridad. Es evidente, añadió, que las redes pueden ser verdaderamente sociales sólo si los usuarios evitan todas las formas antisociales de comportamiento y de expresiones. Si queremos que las redes realicen su potencial para ser un forum que ayude a las personas a crecer en la compresión y el aprecio mutuo, tenemos que buscar ser respetuosos en nuestras modalidades expresivas.

Puedes encontrar el mensaje completo en



miércoles, 30 de enero de 2013

Creo en Dios



He tomado dos párrafos de la audiencia del 23 de enero de 2013.
El Papa continúa comentando el credo y en esta ocasión, para hablar de lo que es creer en Dios, comenta la respuesta de Abraham a la promesa de Dios.

Cuando afirmamos: «Creo en Dios», decimos como Abrahán: «Me fío de Ti; me entrego a Ti, Señor», pero no como a Alguien a quien recurrir sólo en los momentos de dificultad o a quien dedicar algún momento del día o de la semana. Decir «creo en Dios» significa fundar mi vida en Él, dejar que su Palabra la oriente cada día en las opciones concretas, sin miedo de perder algo de mí mismo. Cuando en el Rito del Bautismo se pregunta tres veces: «¿Creéis?» en Dios, en Jesucristo, en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica y las demás verdades de fe, la triple respuesta se da en singular: «Creo», porque es mi existencia personal la que debe dar un giro con el don de la fe, es mi existencia la que debe cambiar, convertirse. Cada vez que participamos en un Bautizo deberíamos preguntarnos cómo vivimos cada día el gran don de la fe.

Creer en Dios nos hace, por lo tanto, portadores de valores que a menudo no coinciden con la moda y la opinión del momento, nos pide adoptar criterios y asumir comportamientos que no pertenecen al modo de pensar común. El cristiano no debe tener miedo a ir «a contracorriente» por vivir la propia fe, resistiendo la tentación de «uniformarse». En muchas de nuestras sociedades Dios se ha convertido en el «gran ausente» y en su lugar hay muchos ídolos, ídolos muy diversos, y, sobre todo, la posesión y el «yo» autónomo. Los notables y positivos progresos de la ciencia y de la técnica también han inducido al hombre a una ilusión de omnipotencia y de autosuficiencia; y un creciente egocentrismo ha creado no pocos desequilibrios en el seno de las relaciones interpersonales y de los comportamientos sociales.


lunes, 28 de enero de 2013

Audiencia Miércoles 16 de enero de 2013 Jesucristo

El encuentro con Jesucristo 

De la audiencia de Benedictro XVI el 16 de enero
El deseo de conocer realmente a Dios, es decir, de ver el rostro de Dios es innato en cada hombre, también en los ateos. Y nosotros tenemos, tal vez inconscientemente, este deseo de ver sencillamente quién es Él, qué cosa es, quién es para nosotros. Pero este deseo se realiza siguiendo a Cristo; así vemos su espalda y vemos en definitiva también a Dios como amigo, su rostro en el rostro de Cristo. Lo importante es que sigamos a Cristo no sólo en el momento en que tenemos necesidad y cuando encontramos un espacio en nuestras ocupaciones cotidianas, sino con nuestra vida en cuanto tal. Toda nuestra existencia debe estar orientada hacia el encuentro con Jesucristo, al amor hacia Él; y, en ella, debe tener también un lugar central el amor al prójimo, ese amor que, a la luz del Crucificado, nos hace reconocer el rostro de Jesús en el pobre, en el débil, en el que sufre. Esto sólo es posible si el rostro auténtico de Jesús ha llegado a ser familiar para nosotros en la escucha de su Palabra, al dialogar interiormente, al entrar en esta Palabra de tal manera que realmente lo encontremos, y, naturalmente, en el Misterio de la Eucaristía. En el Evangelio de san Lucas es significativo el pasaje de los dos discípulos de Emaús, que reconocen a Jesús al partir el pan, pero preparados por el camino hecho con Él, preparados por la invitación que le hicieron de permanecer con ellos, preparados por el diálogo que hizo arder su corazón; así, al final, ven a Jesús. También para nosotros la Eucaristía es la gran escuela en la que aprendemos a ver el rostro de Dios, entramos en relación íntima con Él; y aprendemos, al mismo tiempo, a dirigir la mirada hacia el momento final de la historia, cuando Él nos saciará con la luz de su rostro. Sobre la tierra caminamos hacia esta plenitud, en la espera gozosa de que se realice realmente el reino de Dios.

Para leer la audiencia completa:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2013/documents/hf_ben-xvi_aud_20130116_sp.html

martes, 15 de enero de 2013

Benedicto XVI sigue explicando el Credo: Jesucristo


" Por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen"


El Hijo de Dios, por obra del Espíritu Santo, se ha encarnado en el seno de la Virgen María. Este es un anuncio que resuena siempre nuevo y que en sí trae esperanza y alegría a nuestro corazón, porque cada vez nos dona la certeza de que, aunque a menudo nos sintamos débiles, pobres, incapaces ante las dificultades y el mal del mundo, el poder de Dios actúa siempre y obra maravillas precisamente en la debilidad. Su gracia es nuestra fuerza (cf. 2 Co 12, 9-10)

A veces en el camino y en la vida de fe podemos advertir nuestra pobreza, nuestra inadecuación ante el testimonio que se ha de ofrecer al mundo. Pero Dios ha elegido precisamente a una humilde mujer, en una aldea desconocida, en una de las provincias más lejanas del gran Imperio romano. Siempre, incluso en medio de las dificultades más arduas de afrontar, debemos tener confianza en Dios, renovando la fe en su presencia y acción en nuestra historia, como en la de María. ¡Nada es imposible para Dios! Con Él nuestra existencia camina siempre sobre un terreno seguro y está abierta a un futuro de esperanza firme.



Sólo si nos abrimos a la acción de Dios, como María, sólo si confiamos nuestra vida al Señor como a un amigo de quien nos fiamos totalmente, todo cambia, nuestra vida adquiere un sentido nuevo y un rostro nuevo: el de hijos de un Padre que nos ama y nunca nos abandona.


Audiencia del 2 de enero de 2013

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2013/documents/hf_ben-xvi_aud_20130102_sp.html